No entiendo sus silencios infinitos. No entiendo su brusquedad las pocas veces que habla. No entiendo porque mira por la ventana continuamente. ¿Será por aparentar más seguridad?. ¿Será por la indiferencia que siente por mi?, ¿Será que, como dijo aquel poeta, que el morbo una vez más murió al despertar?
Apeiron

Llevo buscándote varios días, a sabiendas que no logro descifrar porqué.
Me temo que si recibes estas palabras (que siempre esconden aquello que suelo negar, sabrás) será porque esta vez te encontraste en el momento justo a la hora indicada y mi perdición, sobresaltada por el ritual de antaño, ha perecido a las ganas y se ha mostrado más vulnerable de lo que en realidad está.
No sabría como explicarte, pero algo me dice, que necesito uno de tus abrazos.
Dame tiempo para huir,
que se me antoja esta aplastante realidad.
que se me antoja esta aplastante realidad.






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